El pasado mayo de 2025, en el centro de DC Psicólogos impartimos sesiones de expresión emocional a través de la pintura y de la música con diferentes pacientes.
Las raíces de “la arteterapia” se remontan a la antigüedad, pero su formalización comenzó en la década de 1920. Desde entonces, ha demostrado ser una herramienta valiosa para el acompañamiento emocional.
Sin embargo, nosotros hemos querido dar un paso más allá. El objetivo de las sesiones era sentir adaptativamente y analizar la transición de una emoción a otra en pacientes que presentaban dificultades para sentir determinadas emociones, cortarlas o transitarlas de manera adecuada.
Lo que nos permitió encontrar una vía para gestionar situaciones y emociones que causaban bloqueo, negación o rechazo, dejando fuera de este proceso pensamientos, juicios o análisis para facilitar la integración emocional.
La actividad consistió en escuchar una canción e identificar qué estaba sintiendo la persona al escucharla, así como el grado de intensidad de dicha emoción en una escala de 0 a 10.
En este proceso encontramos incluso que había diferencias individuales en las emociones sentidas según las experiencias de cada uno. Tras esta recogida de datos, se les pidió que intentaran transmitir esa emoción a través de pintura de dedos mientras volvían a escuchar la canción, sin añadir ninguna otra consigna.
Al finalizar, se volvieron a evaluar las emociones y sus intensidades con la misma escala de 0 a 10, registrando los cambios observados: en un inicio, en aquellas canciones que transmitían emociones tipo tristeza o enfado, la expresión de las mismas a través de la pintura hacía que la vivencia tras la actividad fuera de menor intensidad que en la escucha previa. De la misma forma, también notamos un cambio donde las emociones que asociamos a los recursos personales (alegría, fortaleza o empoderamiento…) la intensidad de las puntuaciones aumentaba con respecto a la escucha previa.
También observamos que tras una canción percibida como muy triste y donde había gran emocionalidad durante la actividad, fue posible transitar a otra emoción de forma más rápida y sin culpa.
Vimos que eran capaces de experimentar las emociones de una forma más cómoda y liberadora que en sesión terapéutica.
Esto nos llevó a pensar que puede ser útil esta técnica para poder gestionar y transitar emociones en el día a día, especialmente a aquellas personas que han vivido un trauma, tienen TLP…
Creemos que es una vía eficaz para explorar y expresar emociones bloqueadas y, sobre todo, transitar de una emoción a otra, sin que entren en conflicto con los propios análisis de la situación, el autoconcepto o reevaluación. Además, es una manera mucho más creativa e incluso divertida. Los pacientes que participaron en la actividad nos compartieron que fue una experiencia liberadora y profundamente gratificante.



